MADRID.- El millonario agujero provocado por la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers en Banif, la filial bancaria para grandes patrimonios del Santander, ha llevado a la entidad que preside Emilio Botín a buscar un plan de rescate, con el fin de evitar la pérdida de recursos de los usuarios y preservar la marca.
Los clientes de este 'banco para ricos' invirtieron más de 400 millones de euros en la entidad norteamericana. Parte de ese dinero fue prestado por el propio Banif, aunque la entidad rehúsa aclarar a cuánto asciende el volumen de los préstamos. Así, el daño generado por la quiebra de Lehman Brothers es doble.
Por un lado, Banif ha de explicarle a sus clientes que pueden haber perdido toda su inversión. Por otro, ha de comunicarles que deben devolverle el dinero que les prestó para hacerla.
Esos préstamos con riesgo de impago van directamente al capítulo de dudosos y Banif se verá obligado a provisionar su importe. Con un beneficio bruto hasta junio de 50 millones de euros, fuentes financieras apuntan que este episodio puede comerse la práctica totalidad del resultado de esta filial del Santander.
Y estos sustos no gustan en la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte. Por eso se barajan diferentes opciones para dar salida a una entidad nacida en 1962 y que acabó en el Santander en 2001 tras la fusión con el Central Hispano. Por ahora "no está encima de la mesa" cambiar la marca Banif o integrar la entidad en Santander Banca Privada, la filial que depende de la matriz.
Tanto en el Santander como en Banif resaltan "el respaldo que la llama" (por el logotipo de la matriz) supone para la filial. No en vano, todo lo que le sucede a la entidad de banca privada afecta automáticamente al balance del grupo. Cualquier decisión que se adopte sobre el futuro de Banif no se tomará en el paseo de la Castellana, donde se ubica el banco, sino en la sede del Santander en Boadilla del Monte, señala una fuente del grupo.
Pero el daño reputacional está hecho. Por un lado, hay cientos de clientes enfadados que culpan al banco de las pérdidas que han sufrido -aunque ellos, se defiende Banif, sabían que su dinero se invertía en fondos de Lehman Brothers -. Y falta por ver cuál acabará siendo el daño económico.
miércoles, 22 de octubre de 2008
MADRID.- El millonario agujero provocado por la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers en Banif, la filial bancaria para grandes patrimonios del Santander, ha llevado a la entidad que preside Emilio Botín a buscar un plan de rescate, con el fin de evitar la pérdida de recursos de los usuarios y preservar la marca.
Los clientes de este 'banco para ricos' invirtieron más de 400 millones de euros en la entidad norteamericana. Parte de ese dinero fue prestado por el propio Banif, aunque la entidad rehúsa aclarar a cuánto asciende el volumen de los préstamos. Así, el daño generado por la quiebra de Lehman Brothers es doble.
Por un lado, Banif ha de explicarle a sus clientes que pueden haber perdido toda su inversión. Por otro, ha de comunicarles que deben devolverle el dinero que les prestó para hacerla.
Esos préstamos con riesgo de impago van directamente al capítulo de dudosos y Banif se verá obligado a provisionar su importe. Con un beneficio bruto hasta junio de 50 millones de euros, fuentes financieras apuntan que este episodio puede comerse la práctica totalidad del resultado de esta filial del Santander.
Y estos sustos no gustan en la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte. Por eso se barajan diferentes opciones para dar salida a una entidad nacida en 1962 y que acabó en el Santander en 2001 tras la fusión con el Central Hispano. Por ahora "no está encima de la mesa" cambiar la marca Banif o integrar la entidad en Santander Banca Privada, la filial que depende de la matriz.
Tanto en el Santander como en Banif resaltan "el respaldo que la llama" (por el logotipo de la matriz) supone para la filial. No en vano, todo lo que le sucede a la entidad de banca privada afecta automáticamente al balance del grupo. Cualquier decisión que se adopte sobre el futuro de Banif no se tomará en el paseo de la Castellana, donde se ubica el banco, sino en la sede del Santander en Boadilla del Monte, señala una fuente del grupo.
Pero el daño reputacional está hecho. Por un lado, hay cientos de clientes enfadados que culpan al banco de las pérdidas que han sufrido -aunque ellos, se defiende Banif, sabían que su dinero se invertía en fondos de Lehman Brothers -. Y falta por ver cuál acabará siendo el daño económico.
lunes, 6 de octubre de 2008
de octubre de 2008.- ¿Quién, en su sano juicio, estaría dispuesto a gastar una fortuna en un número de teléfono? Más gente de lo que cabe imaginar a juzgar por lo sucedido el pasado viernes, cuando 111 personas, todas aparentemente en sus cabales, se reunieron en Beirut para pujar cantidades desorbitadas con tal de obtener una cifra capicúa, idéntica en sus dígitos o simplemente original que le permita destacarse del resto y hacer ostentación de su dinero incluso al telefonear.
Parece ser la nueva moda de Oriente Próximo: mientras parte del mundo muere por desnutrición y otra tiembla ante la crisis económica, en el Líbano o en Qatar la clase alta se divierte apostando cifras de cinco ceros por números de móvil, siguiendo una tradición establecida por países asiáticos como China, Pakistán o India destinada a hacer dinero con la superstición o el capricho de los ricos.
La primera subasta que celebra el país de los Cedros tuvo lugar en el lujoso Hotel Movënpick, en la Sala de Baile Mistral, donde pétalos de rosa, velas encendidas y exquisitos canapés anticipaban la talla de un evento convocado por la compañía MTC Touch y auspiciado por el ministro de Telecomunicaciones, Gebran Bassil. En el acto se recaudaron 1,8 millones de euros por 33 números tan 'especiales' como el 70707070, el 70000000 o el 70696969, todo un éxito entre los presentes -el 98%, hombres-, que celebraron entre risas y codazos la ocurrencia de poder tener un número con connotaciones tan eróticas.
Los organizadores contaban con poder recaudar un millón de dólares con la venta de estos números 'platino', que cuentan con un tratamiento VIP que implica la inclusión del 'roaming' (itinerancia), entre otras ventajas, pero que jamás compensará el precio de los números. De ahí su indisimulada satisfacción cuando, al término de la puja, se habían duplicado con creces las expectativas. El número más caro fue adquirido por 325.000 euros; el más barato por 6.500.
Era el colofón a una semana de infarto: hace diez días convocaron una subasta que sólo cuenta con 200 participantes. Para formar parte de los privilegiados los interesados tenían que acudir a las oficinas de MTC y pagar 200 dólares. "Coincidieron tres días festivos (el fin del Ramadán) y las oficinas cerraron, lo que explica que sólo 104 personas se hayan registrado", explicaba Linn Ramadan, una de las organizadoras, mientras repartía las tarjetas de puja.
MTC dejó abierto el registro hasta el último minuto, y gracias a ello cinco rezagados acudieron para pagar sus 200 dólares en efectivo y sumarse al acto, cuyo público podía dividirse en dos grupos: los ampulosamente ricos y los discretos distribuidores comerciales, algunos de ellos enviados por individuos sobradamente acaudalados que prefieren quedar en la sombra. Era el caso de Walid, dueño de un negocio de móviles que consideraba los 200 dólares "un precio justo por divertirse". "No pretendo comprar ningún número, sólo vengo por entretenerme. Este tipo de cosas son muy comunes en el mundo árabe, donde muchos no tienen nada más que hacer que hacer ostentación de su riqueza".
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325.000 euros por un número de teléfono
viernes, 3 de octubre de 2008
WASHINGTON.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido de que EEUU podría encaminarse a una "profunda y prolongada" recesión económica como consecuencia de las actual crisis financiera, mientras que opina que la zona euro se mantendrá a salvo de ese extremo debido a la mayor fortaleza económica de los hogares.
Las conclusiones que el FMI incluye en su último informe semestral sobre 'Perspectivas Económicas Mundiales' se basan en comparaciones con pasados episodios de crisis económicas.
"Algunos aspectos de la actual situación en Estados Unidos se parecen a los anteriores episodios de tensión en el sector financiero que estuvieron seguidos por recesiones", explica el FMI, que añade que "persiste una probabilidad importante de que se produzca una fuerte desaceleración en Estados Unidos".
El Departamento de Investigación del FMI ha estudiado 113 episodios de turbulencia financiera ocurridos en 17 países desarrollados durante los últimos 30 años.
"El actual brote de tensión financiera es uno de los más intensos en Estados Unidos y uno de los más extensos, ya que afecta a casi todos los países de la muestra". De momento, el FMI dejará sin cambios su pronóstico para el crecimiento económico del 1,3% de Estados Unidos en 2008, mientras que para el 2009, se recortará su previsión al 0,7% desde el 0,8% esperado.
Subir Lall, subdirector del Departamento, señala que "no todos los episodios de tensiones financieras terminaron en ralentizaciones económicas o depresiones", pero también recuerda que las tensiones financieras, sobre todo cuando se concentran en el sector bancario, amplifican la gravedad de la desaceleración económica y ocasionan "pérdidas acumuladas de producción dos o tres veces mayores" durante periodos muchos más largos.
Europa, a salvo
La situación en la zona euro, por el contrario, es diferente. "El panorama corresponde más a una desaceleración que a una recesión", prosigue el organismo.
La diferencia se debe principalmente a la "relativa fortaleza" económica de los hogares entre la Europa de los quince, donde el ahorro per cápita supera al de los estadounidenses.
"El balance de la economía de los hogares es crucial para determinar si la desaceleración se convertirá en recesión", concluye el estudio.
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